El sujeto a descabezar se oculta tras un espejo, situado a la misma
distancia de la pared frontal (1) y de la trasera (2). Ambas paredes son
idénticas: mismo color, textura, etc. Como la luz se refleja en un
espejo plano con el mismo ángulo con el que incide, el espectador creerá
ver la pared del fondo y el suelo que hay detrás de la cabeza, cuando
lo que ve es la pared 1 y el suelo de adelante reflejados. Esta “ciencia
de los espejos” también gobierna los semitransparentes: la diferencia de
intensidad luminosa a cada lado del cristal hace que parte de la luz se
filtre y la otra rebote; de esa forma, ellos no nos ven y nosotros a
ellos sí.

Siempre me habia interesado saber como hacian este truco. Muy buen blog.
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